jueves, 19 de noviembre de 2015

Carlos Acosta se despidió del Royal Ballet


 Carlos Acosta, de 42 años, se retira esta temporada del ballet clásico, pero seguirá como bailarín en obras contemporáneas y como coreógrafo.

Tras agradecer a su familia y amigos, el artista cubano aconsejó a las nuevas generaciones de bailarines que no temieran cometer errores, que fueran curiosos y disfrutaran la vida sin desperdiciar ni un momento.

Ha sido descrito como el gran bailarín de su generación, un virtuoso que parece volar por el escenario como si estuviera suspendido del cielo. Y es que los más refinados superlativos no parecen alcanzar para describir el talento de Carlos Acosta, el bailarín cubano que este jueves se despidió con su propia coreografía de Carmen, del escenario que fuera su hogar durante 17 años, el Royal Opera House, sede del Royal Ballet, en Londres.

Ante una calurosa ovación, y en un escenario cubierto de rosas, Acosta saludó emocionado al público que durante 17 años lo acompañó como primera figura de la compañía británica de ballet.

¿Pero cuál es el secreto de Acosta? ¿Cómo se explica que aquellos que lo ven en un escenario, aunque no sepan nada de ballet, sientan como un torrente la más sublime y sutil belleza, transmitida junto a la más sólida y avasallante energía masculina?

Para la editora de arte del diario británico The Daily Telegraph, Sarah Crompton, el talento de Acosta se hizo aún más profundo y refinado a lo largo de su carrera con el Royal Ballet.

“Acosta es uno de los hombres más musculosos y más poderosos en el escenario, pero sus actuaciones tienen tantas capas y subcapas de poder dramático que cada una de sus danzas se vuelve un evento que no puedo darme el lujo de perder”, escribió Crompton en una reciente columna. Ha sido desde un maravilloso príncipe Sigfrido en el Lago de los Cisnes, hasta un guerrero poderoso en Espartaco o un Albrecht que agoniza en Giselle. La versatilidad y pasión de Acosta ha dado vida a numerosos clásicos, siempre con su potencia masculina y fluidez como un sello inconfundible.”

La bailarina española Tamara Rojo, quien compartió el rol principal en Romeo y Julieta con Acosta ante más de 13.000 personas en Londres en 2012, definió así la singularidad del bailarín.

“Carlos es uno de esos poquísimos artistas que son capaces de trascender su propia arte y convertirse en parte de la conciencia pública”, dijo a BBC Mundo Rojo, directora artística del English National Ballet. “No es sólo un gran bailarín, sino escritor, actor, coreógrafo, productor, además de un hombre de gran inteligencia emocional, curiosidad y calidez”.

Acosta ha recibido numeros galardones internacionales, incluyendo el Premio Olivier por Logros Notables en la Danza en 2007 y el Premio de Danza de la Fundación Princesa Grace, de Estados Unidos. También recibió el año pasado de la reina Isabel II de Inglaterra la medalla de Comendador de la Excelentísima Orden del Imperio Británico (CBE).


Consejos que resumen una forma de ver la vida y que se extienden a todos.


“No hay que tener miedo a cometer errores”, dijo el bailarín cubano, quien habló también de la importancia de ver la vida como un largo proceso de constante aprendizaje.

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